En el mundo entero existen 90 Millones (Unicef) de niños y niñas que sobreviven en situación de calle. Esta infancia está sufriendo toda clase de violaciones a sus derechos, violaciones sexuales, torturas, abandono, discriminación, maltrato y muerte. Estos seres humanos como nosotros están siendo objeto del olvido y de la indiferencia tanto institucional como individual. Ya no podemos decir que sólo en Latinoamérica ocurre este fenómeno por que ya está esparcido por Europa, Estados Unidos, Africa, Asia, etc. Sólo tenemos que mirar con más claridad a nuestro alrededor.
Las autoridades y la sociedad en su generalidad repiten que esos niños, niñas y adolescentes que pueblan las calles, de cualquier ciudad del mundo, son lacra, son malos, son violentos, son basura, son desechables, pero en definitiva son una conciencia viva de la que el ser humano poco a poco se distancia y por eso tanto le daña. En nuestras visitas a la calle vamos conociendo historias llenas de abandono y desamor. Pero la sociedad los sigue juzgando y mirando sólo desde una perspectiva negativa. No les dan la mínima credibilidad y solamente piensan en hacerlos desaparecer. No se dan cuenta que si no actuamos ahora, más gente llegará a esa situación. Esta infancia, esta gente, estas personas, esta humanidad transita por el mundo siendo etiquetados, siendo discriminados.
También en esta tierra (Bolivia), como en casi todo el mundo, encontramos niños, niñas, adolescentes, jóvenes y adultos en situación de calle. Gente que siente, que habla, que ama, que ríe, que llora, que juega. Gente que vive cerca de nosotros, gente que tiene una historia diferente que ha marcado y marcará su futuro. Gente a le ha faltado lo más elemental, que la amen, que la quieran, que la respeten. John Bradshaw dice: ? Los niños están predispuestos por naturaleza al amor y al afecto. No obstante, el niño debe primero ser amado antes de que pueda amar. Aprende a amar siendo amado? Volver a casa. Pág. 66
Pero claro ya no tenemos tiempo para amar, y si ocuparíamos más tiempo en preocuparnos del otro, de ver a nuestro alrededor, de ver más allá de nuestras ambiciones podríamos divisar a una multitud de gente que es producto de un sistema económico desigual, marcado por el poder, por la falta de oportunidades, por el maltrato, por el sufrimiento, por el desamor, por la pobreza, por el rechazo y por la discriminación. Un sistema donde la preocupación es el bienestar, el poseer, el tener. Es un sistema en el que la individualidad predomina. Es así que desde esa posición no se divisa lo que nos rodea, lo que es parte de nosotros. Todo lo que pasa a nuestro alrededor nos tiene sin cuidado: guerras, armamento, destrucción, poder, etc.
Y mejor todavía, si miráramos qué hay dentro de nosotros que no buscamos uno de nuestros mayores alimentos (el amor), y qué provoca esa actitud, tal vez encontraríamos que nos mantenemos en una indiferencia hacia nosotros mismos por ser quienes los otros esperan que seamos. Cuántas veces nos hemos preocupado de nuestro interior?, cuántas veces nos hemos preguntado qué tenemos guardado dentro de nosotros?, Si llegáramos a responsabilizarnos de esto, o sea, de nosotros mismos y desde un concepto más social de nuestro ser, tal vez la indiferencia hacia los demás no sería la misma..
Por que, si de verdad dejáramos de ser indiferentes con nosotros mismos, tal vez entonces nuestras almas podrían ayudar a sensibilizarnos frente a la violencia en la que vivimos y a la que se somete, especialmente, a los niños y niñas de nuestro planeta. Tal vez entonces, podríamos comprender la verdadera dimensión del sufrimiento, del dolor, de la rabia, y con ello, tal vez podríamos llegar a sentir que: ?En cada uno de estos niños muertos, asesinados y/o torturados, algo de nuestra humanidad está siendo torturada, asesinada, por lo que moriremos nosotros también mientras ellos sigan muriendo?. José Alvarez
Pero, mientras esto no suceda, seguiremos juzgando al otro, discriminándolo, excluyéndolo o explotándolo, y sin darnos cuenta, seguiremos sin oír ni ver la realidad que creamos y/o nos rodea, y con ello, seguiremos manteniendo un mundo de indiferencia hacia la exclusión, las guerras, las torturas o la impune muerte. Seguiremos sin reflexionar, sin analizar, sin entender esta compleja problemática.
Celia Jordán
Presidente VPCbba



0 Comentarios:
Publicar un comentario en la entrada
<< Home