
Nos empieza a tocar y por ello preocupa.
El NIDA ha publicado un estudio realizado en el 2005 en el que se advierte que 22´6 millones de Americanos, menores de 18 años, han abusado al menos en una vez en su vida, de sustancias volátiles: pegamentos, aerosoles, Thiner´s, etc .
Este estudio nos advierte del riesgo de una epidemia, teniendo en cuenta que ya son los "niños bien" los que están siendo afectados.
El informe observa y reconoce que hay un uso inadecuado y se está llevando a cabo con sustancias que generan adicción, de esta forma se impulsa la dinámica desestructurante y despersonalizadora. El informe atribuye las causas a: el bajo coste de estos productos, a su fácil aceso y lo controlable, sólo en un principio, que es su uso para este tipo de población.
Desde Voces, lamentamos que en el estudio no se desarrolle un cuestionamiento del sistema en el que vivimos, ¿cuáles son sus influencias en estos niños-as para que utilicen este tipo de sustancias? . Pero ese... es otro tema, claro.
Al dejar de ser una "droga" exclusiva de los delincuentes y los mal llamados "niños de la calle", por fín empieza a ser de interés para las autoridades y prestigiosas instituciones, como es el caso del NIDA. Un refrán popular dice "no hay mal que por bien no venga", así es que ojalá las y los políticos internacionales quieran empezar a entender y trabajar en esta problemática desde una perspectiva más amplia y global.
Estas sustancias que son mal utilizadas como drogas, ya se venían consumiendo 25 años atrás en Latinoamérica, y muchos niños-as, sin nombre e ilustre apellido, han muerto por la ausencia de; conciencia social, buenas estrategias de intervención y/o por las asistenciales actuaciones "oenegeras", pues las transnacionales de la cooperación, en las que en muchos casos hay que incluir a las del Obispado local, o iglesias evangelicas, pues también han venido a probematizar este tipo de procesos por varias razones: su falta de técnica, cordinación y planes de prevención e inserción social-laboral.
Pero claro está, estos niños-as no tienen padres que los defiendan y/o denuncien el trato iatrogénico y/o utilitarista al que se les somete en nombre de la caridad. No nos engañemos, el negocio de que existan los niños en situación de calle, también está servido en bandeja capitalista, pues abastecen al mercado de "la carne"; pornografia y prostitución, e incluso el de la demanda de órganos para nuestros bien amados niños de los países "desarrollados".
Es necesario que empecemos a cuestionarnos este mundo en el que los niños necesitan utilizar sustancias para evadirse, este mundo que está enfermo. No nos confundamos, los niños-as, que niños-as siempre son, no son los que están enfermos, más bien la enfermedad la originamos los adultos que les acompañamos, desde todo esto que consumimos y con lo que les acompañamos.
Va por ellos.


0 Comentarios:
Publicar un comentario en la entrada
<< Home